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Los por qué de la crisis de salud. 7 claves para entenderla

Noviembre 6, 2008 Víctor Hugo Deja un comentario

Hace algunas semanas escribí una columna con mi opinión de por qué pensaba que la salud estaba tan mal en Chile. El subsecretario de Salud, Ricardo Fábrega, con quien me encontré días después me reprochó el análisis, pero de manera adecuada y caballerosa, por cierto.

Ello ocurrió en medio del escándalo de las leches chinas contaminadas con melamina. Obviamente antes del escándalo de los casos de VIH sin notificar que terminaron con la caída de la ministra Soledad Barría, el problema de cirugías sin instrumentos esterilizados en Vallenar, la masiva serie de denuncias de problemas asistenciales, la impactante deuda hospitalaria de más de $66 mil millones (una cifra histórica), el incumplimiento de los plazos del AUGE en hospitales públicos y la imposibilidad de implementar el sistema de autogestión hospitalaria.

Reconozco que tal vez me equivoqué en el análisis, pero porque me quedé corto. Y ahora les diré por qué.

La mayoría de las personas está viendo conflictos por todos lados. Pero no logra entender qué diablos pasa y por qué, si se hablo de una reforma tan buena y ahora estamos ante un segundo “Transantiago”. Estas son algunas claves para comprender el proceso crítico que se vive en la salud. En realidad es el contexto necesario para responder los “por qué” y saber dónde pararse para ver desde el palco el escándalo que viene.

1.- Ni a la presidenta Bachelet, ni al director de Fonasa, Hernán Monasterio, ni a la renunciada ministra de Salud, Soledad Barría, ni a otros varios personajes claves de La Moneda como el jefe de la Secretaría de Comunicación y Cultura, Juan Carvajal, les gustó esta reforma. Ellos formaron un “circulo de hierro” a partir de 2000 para oponerse tenazmente a la reforma que hoy se tiene. De hecho, desde distintos puntos y flancos, generaron ideas, estrategias y apoyos técnicos para boicotear políticamente el proceso que lideraba el ex presidente Ricardo Lagos y el secretario ejecutivo de la comisión encargada de la reforma, el doctor Hernán Sandoval. Entonces, ¿tuvieron el real interés de defender lo establecido en esta reforma? ¿O simplemente no se preocuparon para dejarla morir y presionar para hacer reformas?.

2.- Las dos almas de la Concertación vuelven otra vez. La crítica situación que se vive en salud hay que entenderla en un contexto global. En la “salud concertacionista” hay dos visiones contrapuestas, antagónicas, como el agua y el aceite. Por un lado, el bloque PPD-PS, en que se plantea como solución única mayores recursos, fortalecimiento del aparato estatal e incluso una reducción de la complementariedad público privada. Prueba de ello es que este grupo está amenazando con no aprobar el presupuesto si no se aumentan los recursos para Salud, quiere frenar la implementación del sistema de autogestión hospitalaria e incluso ya está postulando una “contra-reforma” a la salud. En la otra banca se encuentra la DC y algunos “PPD no alineados o descolgados”. ¿Qué quieren ellos? Complementariedad con los privados cuando las cosas no se pueden resolver en el sistema público (así lo planteó ayer el Superintendente de Salud, Manuel Inostroza -DC, por cierto- quien planteó un “bono AUGE” para ir al sector privado cuando el público no responde); subsidios portables para que el usuario elija si quiere ser beneficiado por una isapre o el Fonasa, libertad de elección regulada, administración clínica hospitalaria traspasando a privadas las áreas no médicas (limpieza, seguridad, servicios) e incluso modificar los sistemas actuales de contratación funcionaria para lograr más eficiencia de parte de los trabajadores, tema aún en pañales. Obviamente esta posición se acerca a la derecha, aunque la Alianza está por opciones más radicales.

3.- Más recursos al pozo ciego. Durante los 18 años de gobiernos concertacionistas se ha agregado sostenidamente dineros a salud. Es cierto que el sistema público quedó completamente destruído luego de la dictadura militar y ello implicó daño para los sectores pobres. Pero la inyección de recursos -donde más del 80% va a sueldos, no a infraestructura ni insumos- NUNCA ha ido acompañada de reales exigencias de cumplimiento de metas o condicionada a ellas. ¿Es la solución entonces seguir metiendo más plata en este pozo ciego?

4.- Falta de liderazgo en salud. A diferencia de sus antecesores, la renunciada ministra Soledad Barría no fue capaz de conformar equipos técnicos sólidos y su visión política la alejó de los técnicos y sus subsecretarios. Sabido es que llegó al cargo no por su curriculum -como pasa en todos los casos- ni por que tuviera una especial simpatía en su partido. Llegó ahí por ser amiga de la Presidenta. Por una lealtad mal entendida que hoy está evidenciando un problema peor. Y con ella a la cabeza, tampoco pudieron funcionar las subsecretarías. Ricardo Fábrega jamás pudo contar con los equipos que quería sin tener la previa autorización de la ministra. No le quiero quitar responsabilidad en el retraso de la implementación de los hospitales autogestionados o la deuda hospitalaria, pero si no hay equipos, hay que reconocer que se tendrán problemas. ¿Era esperable la crisis? Claro, pero jamás de esta magnitud.

5.- El factor Lagos. Tal como pasó con el Transatiago, el AUGE y la reforma sanitaria se transformará en un nuevo misil contra el precandidato-no-confirmado Ricardo Lagos. Delincuencia y salud son los temas que más afectan a la población. Y si la salud está mal, se buscan cabezas. Ya cayó Barría por el VIH. ¿Pero si todo el sistema está con problemas? Obvio, las miradas ya apuntan a Lagos, quien fue el principal impulsor, promotor y líder de la reforma. Viví el proceso completo y sé que sin su obstinación y el trabajo firme de la comisión de Salud del Senado, la reforma no habría salido adelante. Por lo tanto, pegarle al AUGE, es pegarle a Lagos. Y ello beneficia a los otros dos competidores -Eduardo Frei, por la DC, y José Miguel Insulza, el favorito PS-. Entonces ¿es gratuita la crítica de estos días? Posiblemente no. Pero, ¿es responsabilidad de Lagos como el Transantiago? Aquí la respuesta es radicalmente distinta. Aunque el ex mandatario muchas veces se enojó con mis publicaciones en El Mercurio o La Tercera, hay que decir que él sabiamente entendió que había que ir de a poco y comenzó el AUGE incorporando patologías en forma gradual, tres, cinco y así sucesivamente. El problema sucedido ha sido exclusivamente de implementación y eso ha pasado sólo en este gobierno. Lagos dejó la deuda hospitalaria saneada y en dos años y medio se disparó a $66 mil millones. La actual administración no ha podido manejar el sector.

6.- Una escalada que no se detendrá. Está claro. En los próximos días seguiremos viendo escándalos en salud. Posiblemente nuevas denuncias. En salud, cuando alguien denuncia una negligencia médica, aparecen otros 100 casos inmediatamente. Surgió el caso de Vallenar y el problema se ha replicado en otros lados. Surgió lo de VIH en Iquique y se han repetido las denuncias en otros lados. Y es esperable que sigan apareciendo. Para los medios será un festín ya que la información estará fresca.

7.- La derecha en platea. Este conflicto no sólo beneficia a Frei e Insulza. También a la Alianza. No obstante, el ideal es ver hacia dónde apuntarán las propuestas de la Alianza sea quien sea el candidato que acuerden, aunque Sebastián Piñera va corriendo con ventaja. Hay que considerar dos cosas importantes: Piñera cuenta en su equipo con el director del Instituto de Administración en Salud (IAS) de la Universidad de Chile, Vitto Schiaraffia, uno de los especialistas en materia de salud e integrante de la comisión asesora del plan AUGE. Es decir, alquien que está dentro del sistema, evaluando y conociendo hacia dónde debe avanzar el sistema. Por otro lado, la senadora Evelyn Matthei, vivió la reforma durante el proceso completo y si bien ella postula transformaciones mayores en el sistema como un subsidio portable para que la gente elija no sólo dónde atenderse, sino bajo qué sistema, tiene claro que la gradualidad es la única manera de hacer cambios a futuro.

En las próximas semanas asistiremos a un verdadero encarnizamiento. Por un lado, los “pitbull” que agarrarán la presa, no la soltarán y trabarán la quijada hasta obtener cambios cercanos a sus postulados de fortalecimiento no controlado de la salud pública  y por otro, los “ninja” que en silencio avanzan en la creación de un nuevo proceso sanitario ante uno que está evidenciando problemas permanentes.

Ex ministro de Salud dispara contra actual gestión

Una durísima crítica le mandó el ex ministro de salud Pedro García, a su sucesora en el cargo, la socialista María Soledad Barría, integrante del “círculo de hierro” que tuvo la Presidenta Bachelet cuando ocupó el sillón de titular de dicha cartera en los años 2000 y 2001.

García, militante DC y quien debió sacar adelante la reforma a la salud, dio una entrevista al diario electrónico El Mostrador en que hace sus descargos y acusa a las actuales autoridades de estar paralizadas ante una crisis que se fundamentaría en una inadecuada gestión.

Pero pongamos un poco más de pimienta, o bencina al fuego, si prefieren. A la ministra de Salud actual, nunca le gustó la reforma a la salud. Tampoco a la presidenta Bachelet, ni al director de Fonasa, Hernán Monasterio. Ellos se opusieron tajantemente a la reforma mientras estaban dentro del ministerio. Y hoy -en teoría- debieran defenderla. ¿Están dejando que fracase la reforma o la están ayudando a mejorar?

Veamos: La deuda hospitalaria saltó a 55 mil millones en menos de dos años. Los hospitales autogestionados -obligatorio en la reforma- no están listos y debieran ser más de 50 para el próximo año. Hay listas de espera horrorosas y no contabilizadas. No funcionan los tiempos de espera del AUGE ni la notificación a los pacientes. No hay medicamentos suficientes en hospitales y consultorios. La fiscalización se ha deteriorado y prueba de ello son los casos de las dioxinas en los cerdos, la leche china y el caso ADN. No ha habido inversión como otras naciones con las nuevas vacunas disponibles (VPH, rotavirus, neumococo). Diversos programas preventivos no han avanzado. El programa del VIH está cuestionado por desfalcos. El único tema en que el ministerio de Salud se ha jugado ha sido en la píldora del día después.

Interesante los comentarios de Pedro García, quien estaba bastante indignado el pasado viernes en La Moneda cuando se presentó el informe final de la Comisión de Determinantes Sociales en la Salud. Y ojo, que como él había muchos más, según pude advertir y conversar. La visión del Dr. García -actual candidato a concejal por Santiago- es compartida por muchos actores del sector salud y es de esperar que haya cambios en lo inmediato.