Por qué en salud estamos tan mal…
Quienes hemos tenido la posibilidad de viajar y conocer otras latitudes posiblemente nos hemos asombrado cuando nos dicen “qué bien que está Chile”. Como muchos de estos viajes los he hecho para conocer temas de salud, muchos han destacado la “cobertura” del sistema de salud de Chile.
Pero seamos claros. Hay dos sistemas, uno caro, que atiende bien, rápido, en forma eficiente y ordenada, con tecnología e investigación. De país desarrollado. El que se destaca y conoce en el extranjero. Y que sólo beneficia a menos de 4 millones de chilenos.
Y hay otro que atiende generalmente mal, lento, ineficiente y desordenadamente. Con baja tecnología y con mínimos recursos propios para investigación. Desconocido fuera de Chile. Y que cubre a unos 12 millones de compatriotas.
Hace pocos días me relacioné estrechamente con el primero. Cerca de las 9 de la noche me llamaban de una clínica privada para recordarme que al día siguiente tenía hora en la tarde. Al día siguiente me llamaron dos veces. Hoy, una persona muy cercana a mí pasó horas en un consultorio público y cuando llegó a su turno programado con más de un mes de anticipación, le indicaron que el médico no había asistido. No le avisaron previamente por teléfono. Ni tampoco le reprogramaron la hora a menos que se presentara personalmente.
Hace un par de meses, otro caso me hizo llegar a un consultorio público en Maipú: un niño mordido por un perro. Casi 3 horas y media de espera. Sólo le pusieron una gasa en la pierna. No lo vacunaron. Otras personas que estaban ahí, llevaban 4 y hasta 5 horas esperando.
Sumemos otros problemas del sector. Las dioxinas en los cerdos. ¿Cómo es posible que los encargados de fiscalizar la calidad de los alimentos no lo hagan? Peor aún, ¿cómo es posible que el ministerio de Salud haya tenido una política tan errática al respecto, sin informar a la población si se puede o no consumir carne de cerdo?
Otro caso, el del ADN pediátrico. Las autoridades de salud supieron en noviembre del año pasado que había problemas y esperaron hasta enero para hacer público el tema. Y pese a que primero habían sido estrictos en el tema, ahora estaban suavizando su posición.
Los consultorios en paro. La falsa inauguración de un consultorio. Las millonarias pérdidas de las platas para combatir el VIH. Cero aporte en investigación. Las erráticas decisiones en torno a la cobertura del plan AUGE en que se quiere privilegiar la espectacularidad más que lo que opinan los expertos. Y los fracasos sucesivos en las políticas de salud planificadas para la década 2000-2010 (baja en la obesidad, alcoholismo, tabaquismo, sedentarismo, etc.). Los escandalosos problemas del mercado de las farmacias. Los nulos avances en materia de contaminación ambiental. Los mínimos resultados y controles de la nueva ley antitabaco. ¿Sigo?
Como contraparte, Brasil acaba de anunciar una millonaria inversión para investigar una vacuna contra el VIH. Y acá, acaba de anunciarse un laboratorio para el control de las dioxinas en el Instituto de Salud Pública como respuesta .
Como me dijo un ex alto personero de salud hace no mucho tiempo… “da pena ver cómo se destruye lo avanzado en 15 años”…

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